Estás en: Inicio » Proyectos » Comunicación campesina » Fortalecimiento a Escuelas de Comunicación Campesina
Fortalecimiento a Escuelas de Comunicación Campesina
Esta estrategia fortalece procesos colectivos de formación y creación comunicativa en territorios rurales, entendiendo la comunicación campesina como una práctica situada que articula identidad, memoria, defensa de la tierra y acción comunitaria. Las Escuelas de Comunicación Campesina promueven espacios donde jóvenes, mujeres, firmantes de paz y niñas, niños y adolescentes desarrollan narrativas propias desde sus experiencias de vida, sus saberes y su relación con los territorios bioculturales que habitan.
Durante la vigencia 2025, la estrategia acompaña cuatro escuelas de comunicación ubicadas en Cauca, Meta, Guaviare y Bolívar, en articulación con organizaciones locales que sostienen procesos de largo aliento en sus regiones: la Fundación Estrella Orográfico del Macizo, El Cuarto Mosquetero / Voces del Guayabero, el Colectivo Maloca Joven y la Corporación Comunicación Rural Montes de María. Desde estos procesos, las escuelas desarrollan acciones formativas y de creación colectiva que fortalecen las capacidades comunicativas de las comunidades rurales, con énfasis en la producción de contenidos vinculados a las realidades sociales, culturales y ambientales de sus territorios.
Las Escuelas no operan como espacios aislados de capacitación, sino como nodos de articulación territorial donde la comunicación se reconoce como una herramienta para la organización comunitaria, la transmisión intergeneracional de saberes y la defensa de la vida campesina. Como resultado, cada proceso deriva en productos comunicativos construidos desde lenguajes propios y en el fortalecimiento de agentes locales que continúan activando estos aprendizajes en sus comunidades.
Conoce nuestra galería de experiencias:
Contenido recomendado
Viaje a la resistencia comunitaria
Colectivo Comunicación Rural Montes de María – Bolívar
Este video propone un recorrido sensible por la experiencia de la comunidad campesina de La Suprema, en el municipio de María La Baja, en los Montes de María. A través de la voz de sus habitantes y del diálogo con niñas y niños del territorio, el relato pone en escena una forma de resistencia cotidiana que se teje alrededor del cuidado del agua, la tierra y el bosque seco tropical.
La pieza sitúa la parcela comunitaria de Puerto Luna como un espacio vivo de memoria, sustento y conservación ambiental, en medio de un entorno marcado por los monocultivos y las afectaciones al acceso al agua. Desde allí, el video narra cómo la comunidad ha aprendido a organizarse, a proteger sus semillas, a sostener prácticas agrícolas sin pesticidas y a transmitir a las nuevas generaciones el sentido de la vida colectiva.